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«El buen diseño no debería ser exclusivo de las grandes ciudades»

eugeniaa04gc
27 may
5 min de lectura

Actualizado: 4 jun

Entrevista con Natalia Gómez, directora creativa y fundadora de Natalia Gómez Studio.


El Edificio Almería, en la calle Isabelita Ruiz de Jerez de la Frontera, no es el primer lugar en el que uno esperaría encontrar una selección tan cuidada de firmas de moda española. Coosy, The IQ Collection, Panambi, Colour Nude, marÁvic... nombres que pueblan las páginas de las revistas especializadas conviven aquí con diseño propio, joyería seleccionada y una filosofía de atención al cliente que recuerda más a un atelier que a un comercio al uso. Natalia Gómez Ramírez, sevillana de nacimiento y jerezana por adopción y vocación, fundó este espacio en 2020 después de más de una década trabajando en diseño y asesoramiento de imagen. Es emprendedora desde que tiene memoria, apasionada de la moda desde antes de tener palabras para describirlo, y tiene muy claro que llevar el mejor diseño español a una ciudad como Jerez no es un acto menor: es una declaración de principios.


Con más de 20.000 seguidores en Instagram bajo el perfil @nataliagomez_studio, y una combinación de tienda física, tienda online y servicio personalizado por WhatsApp que ha resultado ser tan eficaz como insólita, Natalia Gómez Studio es hoy uno de los puntos de referencia para la moda de ocasión en el sur de España. Hablamos con ella sobre el modelo multimarca, sobre lo que significa ser comercio independiente en la era del fast fashion y sobre su mirada al ecosistema de diseño español.


Llevas en el mundo de la moda desde 2009. ¿Cómo ha cambiado en estos quince años?

Ha cambiado de una manera que no habría podido imaginar cuando empecé. En 2009 el canal online era casi inexistente para el comercio de moda independiente; todo era presencia física, relaciones personales, catálogos. Hoy la tienda online es tan importante como la tienda física, y en algunos momentos del año más. Pero lo que más ha cambiado, creo yo, es el cliente. La mujer que viene hoy a comprar sabe exactamente lo que quiere, ha investigado las marcas antes de entrar, conoce los tejidos, entiende por qué una prenda vale lo que vale. Eso obliga a estar muy al día y a justificar cada decisión de compra que tomamos para el estudio.


En 2020, en plena pandemia, decidiste reinventarte y lanzar Natalia Gómez Studio. ¿Qué te llevó a dar ese paso precisamente en ese momento?

Paradójicamente, la pandemia fue la confirmación de que era el momento. Llevaba años acumulando experiencia en diseño y en estilismo, trabajando para otras personas, y sentía que tenía algo propio que ofrecer. El parón forzoso me dio el tiempo y la claridad mental que necesitaba para estructurar el proyecto. Me dije: si no lo hago ahora, ¿cuándo? Y lo hice. Fue un salto al vacío con los ojos bien abiertos.


¿Por qué el modelo multimarca? ¿No era más sencillo centrarse únicamente en tu propia línea de diseño?

Más sencillo no, pero sí más limitado. El modelo multimarca me permite ofrecer a mi clienta algo que yo sola no podría darle: la riqueza de varios universos creativos bajo el mismo techo. Yo diseño bajo mi nombre, sí, pero también sé reconocer el talento cuando lo veo. Cuando descubrí Coosy, entendí inmediatamente que era una firma que encajaba con lo que yo quiero para el estudio: accesible, alegre, bien hecha, pensada para la mujer real. Con The IQ Collection pasa algo parecido pero desde otro ángulo, más sofisticado. Esa complementariedad es lo que hace al espacio interesante.


¿Cómo seleccionas las firmas que entran en el estudio?

Con el estómago, en primer lugar. Si una prenda no me produce una reacción física inmediata cuando la veo, no entra. Pero luego hay criterios más racionales: calidad del tejido, coherencia de la firma, política de producción, valores. No me interesa representar marcas que fabriquen de cualquier manera. Todo lo que está en Natalia Gómez Studio está diseñado y confeccionado en España, y eso no es casualidad. Es una decisión consciente que tiene que ver con apoyar la industria de este país y con ofrecer a la clienta una garantía de calidad y trazabilidad.



Jerez de la Frontera no es Madrid ni Barcelona. ¿Cómo ha recibido la ciudad una propuesta como la tuya?

Con una generosidad que a veces me emociona. Jerez es una ciudad con mucha cultura del vestir bien, especialmente en lo que tiene que ver con eventos sociales. Aquí la boda, la feria, la primera comunión son momentos muy importantes en los que la mujer no escatima en la elección de su ropa. Lo que yo he traído es una selección que antes había que ir a buscar a Sevilla, a Madrid o a Internet. El hecho de tenerlo aquí, con asesoramiento personalizado y con la posibilidad de ver y tocar la prenda, ha sido muy bien recibido.


Gestionas pedidos por WhatsApp, que es un canal muy poco habitual en el comercio de moda. ¿Cómo surgió esa decisión?

Surgió de escuchar a la clienta. Hay un porcentaje muy alto de mujeres que prefieren consultar de manera informal antes de comprar: quieren preguntar si hay una talla, si se puede hacer en otro color, si ese vestido les servirá para tal o cual evento. El WhatsApp permite esa conversación en tiempo real, sin la frialdad del email y sin la barrera de tener que llamar por teléfono. Es un canal de confianza, y la confianza es exactamente lo que yo quiero construir con cada clienta.


¿Qué papel juega el asesoramiento de imagen en tu trabajo?

Es central. Yo no vendo ropa, acompaño a la mujer en la decisión de cómo quiere verse. Hay una diferencia enorme entre esas dos cosas. Saber escuchar, entender el tipo de evento, el tipo de cuerpo, la personalidad de cada clienta, el mensaje que quiere transmitir... eso requiere un conocimiento del estilismo que va mucho más allá del catálogo. Es la parte de mi trabajo que más me apasiona y la que, creo, más me diferencia de una tienda convencional.


La moda española de ocasión está en un momento de visibilidad muy alta. ¿Cómo lo vives desde Jerez?

Con orgullo y con atención. Lo vivo de primera mano porque represento firmas que están en el centro de ese momento: Coosy, The IQ Collection, marcas que visten a la reina, a celebrities, a mujeres de toda España. Ver que las clientas entran al estudio sabiendo exactamente lo que quieren, conociendo las firmas, reconociendo los tejidos... eso me dice que algo está cambiando en la manera en que las españolas se relacionan con la moda de diseño. Ya no la ven como algo inalcanzable. La ven como una opción real, y eso es en parte mérito de estas firmas que han sabido hacer diseño de calidad a precios honestos.


¿Qué le falta todavía a la moda española?

Visibilidad internacional. Tenemos diseñadores extraordinarios, una tradición artesanal muy potente, una identidad propia que no debe nada a la moda italiana ni a la francesa. Pero nos cuesta proyectarnos fuera. Hay firmas españolas que en otros países serían marcas de culto y aquí apenas se conocen fuera de su comunidad de clientes. Necesitamos más plataformas, más apoyos institucionales, más presencia en ferias y semanas de la moda internacionales. El talento está. Lo que falta es el altavoz.


¿Y qué te ilusiona de este sector?

La nueva generación de clientas. Las mujeres de veintitantos y treinta años que eligen comprar en tiendas independientes en lugar de en las grandes cadenas, que preguntan por los tejidos, que valoran que una prenda dure. Eso antes era la excepción; hoy empieza a ser una tendencia real. Y me ilusiona también ver que hay espacio para proyectos como el mío: específicos, con criterio, alejados de la lógica del volumen. El comercio independiente tiene mucho que decir todavía.


Para cerrar: ¿qué es Natalia Gómez Studio en una frase?

Un espacio donde la moda española de calidad llega a cada mujer que la merece, esté donde esté.

 


 
 
 

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